Los problemas de hiperpronación, ¿sólo afectan al pie?

Continuando en la línea del primer artículo que publicamos en la web sobre podología deportiva, ¿pronación?, ¿supinación?, os diré que en el día a día de mi práctica clínica, hay ocasiones en las que observo que los profesionales de la podología, intentamos dar explicaciones a los problemas de los pacientes, sin darnos cuenta que estás suelen ser demasiado “técnicas” y por tanto, a estos, les cuestan de entender.

Por tanto, voy a intentar explicaros de una forma sencilla, qué efectos produce la pronación en el resto del miembro inferior - pues como dijimos en el primer articulo (al que hemos referido anteriormente), no hemos de entender el pie como una parte del cuerpo aislada, sino que forma parte de un todo, al ir unido al resto del cuerpo, implicando, que cualquier movimiento que en el pie se produzca, repercutirá irremediablemente en ese “todo”.

Antes, haré un breve recordatorio, diciendo que la pronación es el movimiento de la articulación subastragalina, por el cual el astrágalo se desplaza hacia abajo y hacia la línea media del cuerpo.

Este efecto, produce un descenso del arco plantar y por tanto, un aplanamiento de la huella.

Si nos imaginamos este movimiento, o lo realizamos nosotros mismos, podemos darnos cuenta que este, produce que la tibia rote internamente, al igual que le ocurre a toda la extremidad, incluida la cadera.

Con estos movimientos que antes hemos descrito, podríamos aventurarnos a pensar, que posibles problemas estructurales podríamos llegar a tener empezando desde abajo hacia arriba:

-la fascia plantar sufriría un alargamiento.

-la articulación del tobillo en su parte externa estaría sufriendo una compresión mientras que la interna una distensión.

-a nivel de la rodilla, a parte de cambiar el eje de trabajo debido a la rotación interna también sufriría un estrés en compresión de la zona externa y de distensión de la interna.

- como todo lo anterior, la cadera también estaría sufriendo una rotación interna, lo cual desplazaría la hemipelvis izquierda hacia atrás provocando torsión en la zona sacra.

Todos estos movimientos antes descritos también influyen a nivel  muscular, ya que en el momento que articularmente la estructura no aguanta, el cuerpo intenta frenarlo a base de fuerza muscular.

Como veis, estos podrían ser los efectos de una hiperpronación, y con ello tendríamos muy clara la respuesta a la pregunta que abría este breve aunque espero que útil artículo podológico.

Con este segundo articulo espero que haya quedado un poco mas claro lo que produce un movimiento en pronación sobre toda la extremidad, de una manera sencilla, en la realidad la adaptación que se produce es mas complicada, pero como he comentado otras veces, lo importante es comprender mas o menos lo que sucede sin entrar en rigores científicos. Ya que esto nos servirá para poder entender mejor futuros artículos sobre posibles lesiones que podemos padecer por un exceso de pronación.